Cerrar o dejarla dormida
Muchas sociedades se quedan paradas en vez de cerrarse porque parece más barato. No lo es tanto:
- Una sociedad inactiva sigue presentando el modelo 200 cada año y depositando las cuentas. Si deja de presentar el 200 tres años seguidos, Hacienda la da de baja provisional y el Registro le cierra la hoja.
- Tras más de un año sin actividad, la ley la considera en causa de disolución. Los administradores tienen dos meses para convocar la junta, y si no lo hacen, responden con su patrimonio de las deudas sociales posteriores.
Si no vas a retomarla, cerrarla bien suele salir más barato que mantenerla y mucho más tranquilo.
El cierre en un solo paso
Cuando la sociedad ya ha pagado todo y los socios están de acuerdo, no hace falta el recorrido largo de dos juntas y dos escrituras. En una junta universal se acuerda la disolución, se nombra liquidador, se aprueba el balance final y el reparto, y todo va en una escritura. Como todos votan a favor, nadie puede impugnar el balance y no hay que esperar los dos meses del plazo de impugnación.
Si hay deudas que no se pueden pagar
Entonces no es una disolución, es una insolvencia. La sociedad tiene que pedir el concurso de acreedores en los dos meses siguientes a conocer que no puede pagar. Repartir lo que quede entre los socios sin haber pagado a los acreedores no está permitido, y deja a liquidadores y socios expuestos a responder después.